En el año 2003 se inició la aventura vitivinícola de dos “guiris” holandeses que se enamoraron de la Axarquía malagueña y que eligieron la elaboración de vino de calidad como su forma de vida al decidir afincarse en esta preciosa comarca, entre las pintorescas poblaciones de Cómpeta y Sayalonga.

No os perdáis esta historia de superación, pero sobre todo de amor por una tierra y por sus habitantes.

Aquí la tenéis