Acompañadnos a la histórica villa segoviana de Cuéllar, donde a 900 metros de altitud crecen las cepas de tempranillo que plantó Frutos Marín en los años 90.

En este clima de extrema amplitud térmica, que favorece una lenta maduración de la uva, se fragua la personalidad de este vino que únicamente se elabora en añadas especiales: