Corría el año 1994 cuando Guillermo Tenoira Gayoso y su padre compran una parcela con un viñedo viejo y abandonado en la comarca de El Bierzo.

Durante seis años y aprovechando las labores de pastoreo de la explotación ganadera familiar, recuperan la riqueza del suelo y descubren una auténtica joya sobre la construir lo que hoy en día es una de las bodegas más asentadas y reconocidas en El Bierzo.

Todo lo han hecho desde 0, simplemente porque