A la pequeña y pintoresca aldea de Ahillas se accede a través de un impresionante puerto que te traslada de 400 metros a 1.000 metros de altitud en 12 km.

Desperdigadas por el valle, las cepas que son el origen de los vinos de Terra d’Art son mimadas y al mismo tiempo estresadas por Juan José Martínez Palmero.

Gracias a su guía y a ver con nuestros propios ojos esta magia, entendemos porqué sus vinos son realmente de terruño, entendemos el porqué de su frescura y su fidelidad a su tierra.

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