Este vino que viaja desde las Rías Baixas pero que quiere volar solo, sin etiquetas ni corsés, es una inspirada combinación de uva blanca (albariño) y uva tinta (sousón) que simbolizan el Acuerdo entre dos amigos porque las uvas las aportaron dos amigos, vecinos entre sí.

El joven viñador Martín Crusat firma una elaboración natural arriesgada, que exige tiempo, mas cuando le das tu confianza, su belleza se hace adictiva: