Llanos Negros: El alma profunda de La Palma

>La viticultura de Fuencaliente se configura como un paisaje de constitución cerrada y belleza singular sobre un medio difícil y frágil

>Es inconmensurable el sacrificio anual de hombres y mujeres que cargan con cestos, una labor dedicada al esfuerzo y a la fe que tienen, en que el resultado de su coraje ha merecido la pena

>Ellos son los héroes que han sido capaces de mantener unas variedades prefiloxéricas, con más de 60 vendimias, algunas superando las 200

No os voy a engañar, hasta hace muy poco tiempo yo no había probado ningún vino de La Palma, mis incursiones en las Islas Canarias se habían circunscrito a las islas de Tenerife y de Lanzarote.

Fue hará unos seis meses cuando alguien de quien me fío mucho se declaró Palmero en una red social y me picó la curiosidad. Así descubrí

Llanos Negros

Y hoy tengo la suerte de poder compartir este descubrimiento con vosotros de la mano de probablemente quien sea la persona que mejor conoce el proyecto y la zona: Carlos Lozano, director técnico del proyecto y presidente de la Asociación de Enólogos de Canarias.

Viajemos a Fuencaliente

El proyecto Llanos Negros se ubica en la localidad de Fuencaliente, al sur de la Isla de La Palma en las Islas Canarias.

Un rasgo determinante del territorio del municipio han sido las varias erupciones volcánicas que lo han asolado, de hecho, la última erupción volcánica ocurrida en España, fue la del volcán Teneguía en 1971 que está situado en el propio municipio.

Este carácter volcánico de su tierra marca de una manera decisiva la viticultura, que junto con la elaboración del vino, es uno de los motores económicos de esta zona.

La viticultura de Fuencaliente

La viticultura de Fuencaliente se configura como un paisaje de constitución cerrada y belleza singular sobre un medio difícil y frágil.

Es imposible valorar apropiadamente los vinos del paraje de los Llanos Negros si no se conoce de cerca el entorno del que proceden y las características especiales que exige su producción. La viticultura heroica tiene un excelente potencial de calidad, pero requiere importantes esfuerzos económicos y humanos.

Carlos Lozano: El viñedo de los Llanos Negros se cultiva según la norma de viticultura integrada. Nos ayudamos en medidas de prevención y saneamiento naturales. La viña la tratamos solo cuando tiene riesgo real de enfermedad, con los productos menos agresivos para la fauna auxiliar.

Nuestro sistema de cultivo no nos permite mecanizar de ninguna manera, por lo tanto todos los trabajos son realizados a mano, Es inconmensurable el sacrificio anual de hombres y mujeres que cargan con cestos, una labor dedicada al esfuerzo y a la fe que tienen, en que el resultado de su coraje ha merecido la pena.

El trabajo de la tierra, es mínimo, ya que al estar cubierta por ceniza volcánica, el crecimiento de malas hierbas es nulo y no se necesita  ninguna manipulación del suelo.

Carlos Lozano: Nuestro compromiso con el terroir de los Llanos Negros es buscar la mayor integración con el ecosistema.

El viñedo

Respetar el buen cultivo de los Llanos Negros significa favorecer las variedades nobles autóctonas que llevan plantadas durante siglos y que conforman un paisaje sin igual y desconocido para la mayoría de los españoles, manteniendo así la singularidad de este viñedo.

Las once hectáreas se encuentran entre los 300 y 400 metros sobre el nivel del mar, orientadas al suroeste y con un desnivel del terreno del 10%. La densidad media es de 1.800 plantas por hectárea, el clima es semiárido con clara influencia atlántica.

Carlos Lozano: Éste es un viñedo compuesto por 54 minifundios, cada uno con una media de 2.000 metros cuadrados.

Los terrenos comprados o heredados de sus padres, son trabajados por maestros, carpinteros, pescadores, albañiles… Todos ellos amantes de una viticultura ancestral.

Ellos son los héroes que han sido capaces de mantener unas variedades prefiloxéricas, con más de 60 vendimias, algunas superando las 200. Viticultores que no han caído en la tentación de cambiar las variedades de toda la vida, de producciones bajas, por otras foráneas -como las llaman- y de producciones mucho mayores. Han sabido y saben mantener el patrimonio enológico del cono sur de la isla de La Palma.

Las variedades con las que elaboran sus vinos

  • Malvasía Aromática, que vinifican tanto en seco como en naturalmente dulce: se la conoce como la variedad soberana de la Isla de La Palma y se lleva cultivando desde hace siglos.
  • Negramoll: la variedad tinta reina en La Palma
  • Sabro y Gual: idóneas para elaborar vinos naturalmente dulces
  • Vijariego: se utiliza en vinos de ensamblaje
  • Listán Blanco: uva singular y predominante en La Palma

Cara a cara con Carlos Lozano

¿Cuándo nace el proyecto Llanos Negros?

Llanos Negros empieza a engendrarse en el año 2010, es a partir de aquí, cuando arranco a darle forma a este deseo, fueron cuatro años de trabajo, hasta que la cosecha 2014 ve la luz.

¿Por qué nace el proyecto Llanos Negros?

Fue a partir de la década del 2000, cuando comienzan unas nuevas tendencias en los gustos de los consumidores que hacen pensar y meditar a las empresas para que los vinos tomen otro rumbo. Es a partir de ahí, cuando se decide crear otra marca, Llanos Negros, marca que llevará vinos que quieren mantener una idiosincrasia propia de la comarca.

No es otra cosa que volver a los vinos que se elaboraban en la zona de Fuencaliente, con las herramientas tecnológicas de la actualidad. Por lo tanto, volvemos aportar esas sensaciones, de percibir el vino de La Palma, que quizás hemos ido perdiendo por modas.

¿Qué diferencia al vino canario, en concreto el de La Palma, del resto de los vinos, tanto nacionales como internacionales?

No cabe duda que su origen, la diversidad de cada isla, de cada zona, las variedades, la edad del viñedo, el clima, carecer de filoxera… los hace  singulares, todos estos factores juntos hacen que sean valorados y admirados en otras partes del mundo.

Son vinos que salen fuera de lo común. Originalidad con carácter isleño.

En concreto en La Palma, podríamos decir que es más acusado, pues en una isla de tan solo 706 km2, una altitud de 2426, la segunda isla más joven del archipiélago, los cambios de clima son mucho más acusados en muy poco espacio, junto a un mosaico de variedades alóctonas y autóctonas, son componentes que hacen a La Palma singular.

¿Cómo se han recibido vuestros vinos en España?

Todo comienzo no es fácil, hay que trabajar mucho y no cabe duda que el distribuidor es la pieza clave. Son vinos que aparentemente parecen complicados en una primera impresión, pero una vez los conoces en profundidad, explicando de donde nacen, sus elaboraciones, pasan a ser cautivadores.

Es una familia de siete vinos un tinto y seis blanco y todos muy diferentes, esto también facilita la opción de elegir el que mejor le va en su restaurante, pudiéndolos rotar. La verdad que han tenido muy buena aceptación.

¿Cómo ves la situación del vino y la viticultura en Canarias?

Pues no pasa por un buen momento la viticultura, el relevo generacional es complicado, por no decir que es prácticamente nulo, por lo tanto el mundo del vino se verá afectado.

Hay que trabajar rápido, para que todos estos viñedos no terminen en el abandono, como ha sucedido en otros lugares. 

 ¿Qué relación tiene el vino con cambio climático?

La elaboración del vino, como todos los sectores, genera emisiones, cualquier actividad humana produce gases de efecto invernadero, incluso el consumo del vino, genera gases de efecto invernadero. Todo lo que suponga un consumo de energía, de materiales, de combustible tiene emisiones asociadas, lo que hay que hacer es optimizarlo.

¿A nivel general, qué funciones especificas pueden poner en marcha nuestras bodegas para disminuir su huella de carbono? 

En la fase agrícola, todo lo que tiene que ver con optimización de fertilizantes, agricultura de precisión, reducción de los consumos de combustible en la maquinaria agrícola (esto en Canarias es prácticamente nulo), y uso de fertilizantes orgánicos.

En la fase de bodega, realizar auditorías energéticas que te permitan el cambio de combustibles fósiles por energía solar, por ejemplo. En el empaquetado, pues utilizar botellas de menor peso, que los empaquetados no sean tan sofisticados…

En esto también influyen los consumidores, porque tienden a pensar que porque una botella pese mucho, en un estuche muy complejo, el vino es de mejor calidad. Eso a lo mejor hace que las empresas tiendan a utilizar botellas con un peso excesivo.

Le decimos adiós a Carlos Lozano porque no queremos retrasar más el momento de daros a conocer lo que realmente importa:

Los vinos de Llanos Negros

©Mara Funes Rivas – Febrero 2019

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