Cara a cara con Vicente Flors

De Bodega Flors en Les Useres (Castellón)

➡️VO: Pocas personas he conocido que mantengan esa simpatía innata de la niñez en la mirada que contagia a la boca y desemboca en una risa imparable

➡️VF: Mi abuelo ha sido fundamental, parece que lo estoy viendo en la bodega con los trasiegos, oliendo…

➡️VF: Empecé a probar vinos diferentes y aunque entonces no supiera de vino empecé a tener claro que el vino de 500 pta. me gustaba ¡Y el de 800 pta me gustaba más!

➡️VF: Hubo una persona que me marcó en mis inicios, que me cambió la manera de verlo todo, esa persona fue José Luis Pérez (Mas Martinet)

Ésta es posiblemente una de las entrevistas más complicadas que hemos realizado y lo ha sido porque Vicente -para bien o para mal o para todo lo contrario- es un rebelde, es un espíritu libre a quien le cuesta seguir un guión, le preguntas una cosa y aunque empieza contestándotela, luego acaba llevando el tema adonde él quiere, y siempre con una sonrisa, siempre con una chispa de picardía en sus ojos.

Y seguiré hablando de sus ojos y de su sonrisa porque pocas personas he conocido que mantengan esa simpatía innata de la niñez en la mirada que contagia a la boca y desemboca en una risa imparable que te acaba convenciendo de que tú estás en sus manos y no él en las tuyas.

Creo que la pregunta a continuación es la única que le formulé, a la que me contestó de una manera más o menos normal. El resto de la entrevista fue como él quiso que fuera pero valió la pena.

VO: Tu primer vino ¿lo recuerdas?

Vicente Flors: Yo he tomado vino desde que nací…

VF: Cuando era crío, a la hora de la merienda todos los chavales de la calle venían con su pan al despacho de vino que teníamos en la bodega, y mi abuelo les ponía vino y azúcar, así que el primer vino que recuerdo es el pan con vino y azúcar.

El abuelo

VF: Mi abuelo ha sido fundamental en mis recuerdos del vino. Cuando le llegó el momento de heredar sólo pidió la bodega y las viñas que le correspondiesen.

Lo curioso es que él no bebía aunque le gustaba mucho que los demás lo hicieran. Siempre lo recuerdo cogiendo un vaso, abriendo la barrica…

Nosotros teníamos el despacho de vino y dentro había unas botas, barricas de 1.000 lt con unos depósitos de hormigón con los que rellenábamos las barricas con bomba manual y manguera. Parece que lo estoy viendo en la bodega con los trasiegos, oliendo, probando un poco. Tenía un juicio bien formado, no le valía cualquier cosa, tenía gran amor por el vino.

El joven Vicente

VF: Pero yo de joven todo eso no lo valoraba y me pasé a la cerveza. Creo que la primera la tomé con 11 o 12 años estudiando en el internado. Me pareció algo horrible pero te tenías que hacer el chulo. En aquella época se bebía mucho vino con gaseosa pero a mí no me gustaba.

Estudia, ingresa en la banca y se reencuentra con el vino

VF: Mi padre nunca quiso que ni yo ni me hermana nos dedicáramos a labores del campo, siempre quiso que estudiáramos. Yo fui un poco trasto, muy inquieto, pero la suerte que tuve es que a mí las matemáticas siempre se me dieron bien.

VO: No hace falta un esfuerzo de fe para creérselo, je, je

VF: No retomé el vino hasta después de estar ya trabajando en el banco, cuando me trasladaron a Villa Real, en los primeros años 90. Conicidió con el momento en que una persona, que había obtenido buenas ganancias por una operación de supermercados, abrió una pequeña tienda gourmet de productos selectos entre los que había vino, todo lo contrario a lo que podías encontrar en las grandes superficies de aquella época.

Me acercaba a visitarlo para hacerlo cliente y él me liaba a probar vinos, pues pensaba que como era de Useres (localidad famosa en Castellón por sus vinos) tenía que saber de vino, ja, ja. Lo acompañábamos de jamón, cecina, queso… Gracias a esas visitas empecé a probar vinos totalmente diferentes.

Empecé a probar vinos diferentes y aunque entonces no supiera de vino empecé a tener claro que el vino de 500 pta. me gustaba (una cantidad importante en la época ahora equivalente a unos 15-20€) ¡Y el de 800 pta me gustaba más!

Gestación de Bodega Flors

VF: Yo pensaba… Si todo viene de la uva ¿por qué esa diferencia de precios?¿qué magia había? Así que cuando organizó un curso de cata me apunté. Recuerdo que cuando me hablaban de las maneras tradicionales de hacer el vino el vino antes me acordaba de mi niñez.

Como tenía viñas que se habían seguido cuidando porque la uva se vendía a la cooperativa, yo me vine arriba en ese momento y declaré:

El año que viene haré mi vino

Así que aquello que había empezado casi como una obligación porque había dicho que iba a hacer vino, me enamoró, caí atrapado por la magia de hacer vino: pisar las uvas con los pies, meter el mosto en el depósito y de repente ¡va y fermenta! Porque no teníamos ni idea…

Los duros inicios

VF: De la bodega original sólo quedaban las paredes y un pequeño techo, estaba todo lleno de escombros que tuvimos que sacar. Cuando veo las fotos de aquella época me horrorizo.

VO: A pesar de la dureza de los inicios, Vicente siempre tiene alguna anécdota divertida que contar:

VF: Recuerdo que un mediero (un agricultor que no tiene tierra pero que llega a un acuerdo con un propietario para cultivar) nos decía cada domingo que pasaba por la bodega y nos pillaba liados con el vino:

Plantad lechugas, plantad lechugas.

Cuando el vino estuvo terminado -gracias a que un bodeguero de Rioja nos regaló una barrica que llenamos hasta la mitad (unos 110lt), más o menos- que sería por Navidad, ese mediero que había estado probando el vino domingo a domingo y diciéndonos que plantáramos lechugas, nos dijo:

Ya no hace falta que plantéis lechugas (risas) Yo creía que os iba a salir vinagre pero esto ya es vino.

VO: Comentamos la dureza de la viticultura y la verdad es que sorprende que alguien que había dedicado la mayor parte de su vida adulta a un trabajo de bolígrafo, se haya adaptado tan bien y sea tan feliz en un entorno tan opuesto: los trabajos según el sistema de conducción, las podas (de invierno aguantando el frío ¡Hace mucho frío!) el peligro de las plagas y como encararlo, el aclareo de las cepas para airear los racimos…

VF: La viticultura exige una atención mucho mayor que otro tipo de cultivo. Hay que trabajar mucho ¡E ir a rezar para que todo vaya bien!

Influencias recibidas

VO: ¿Ha habido un vino que te haya marcado?

Sí. Recuerdo que era un vino de la bodega Enrique Mendoza que llevaba la variedad Cabernet Sauvignon. Ese vino hizo que en el año 2000 plantara una parcela de esa variedad.

VO: ¿Y una persona?

Indudablemente. Un persona que me ha marcado, que me cambió la manera de verlo todo, esa persona fue José Luis Pérez (Mas Martinet). Hubo un antes y un después desde que fui a visitarle en el año 2009 cuando empezaba.

Cuando empecé, que todavía estaba en el banco, tenía viñas y bodega pero no tenía ni idea. Entonces jugaba a hacer vino y te aseguro que era más divertido que ahora. Todo cambió a partir de entonces.

Y lo demás es historia, pero sobre todo presente y futuro

Y todas sus historias y vinos los puedes encontrar aquí, en VinObjetivo, con sólo hacer un único click:

Bodega Flors: Autenticidad y elegancia en Castellón

© Mara Funes Rivas – Mayo 2019

2 comentarios en “Cara a cara con Vicente Flors

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