Finca La Balcona: Bullas y el Valle del Aceniche existen

➡️ Te invitamos a explorar una cara de Murcia para muchos desconocida e inesperada: El Valle del Aceniche

➡️ De la mano de Pepa Fernández, uno de los 6 vástagos de Doña “Balcona” y Don “Partal” que conforman Finca La Balcona, conocerás la altura a la que crecen sus cepas y la sorprendente frescura de sus vinos

➡️ Pepa Fernández: Josep Lluis Pérez nos contagió de su filosofía y de su ilusión por elaborar grandes vinos, vinos de guarda donde los años fueran una virtud

Acompáñanos al Valle del Aceniche

El valle se encuentra a más de 800m de altitud y está totalmente rodeado de montañas. Esta orografía lo dota de un microclima excepcional y una variedad de suelos realmente interesante.

Es asimismo una zona de gran valor ecológico, protegida por su importancia medio-ambiental y calificada como ZEPA (Zona de especial protección para las aves)

Y es también dónde en el año 1997, una familia de 6 hermanos viticultores se puso manos a la obra para elaborar sus propios vinos con parte de su producción de uva:

Pepa:

Es un rincón mágico de la región de Murcia donde yo nací y donde nuestra querida monastrell ha encontrado su hábitat natural.

Pero no sólo esta variedad. El microclima del valle, con una diferencia de temperatura día-noche de 15º en verano y la diversidad de estos suelos, han sabido acoger a otras variedades foráneas, porque favorece una maduración muy lenta de las uvas lo que a su vez provoca sensaciones muy frescas en los vinos.

En invierno las temperaturas bajan de los 0º muchas noches, lo que permite que las plantas descansen y se regeneren.

¿Y cómo ocurrió todo?

Pues sin saberlo, todo empezó con la abuela de Pepa, apodada La Balcona porque su casa tenía un balcón.

Estamos hablando de una mujer muy valiente y emprendedora, que durante los duros años de la postguerra, compró la finca en la que existía una pequeña bodega “Balcona” para elaborar el vino destinado a la familia y a sus trabajadores ¡Viuda y con dos niños!

Mi madre, Dolores “La Balcona”, casó con Antonio “el Partal” y poco a poco la extensión de viñas fue aumentando hasta que en los años 50, mi padre fue uno de los socios fundadores de la primera cooperativa del pueblo.

Tuvieron 6 hijos, de lo cuáles los de sexo masculino aprendieron a podar casi antes que a andar. Continuaron cultivando sus cepas y vendiendo la uva a la cooperativa local, pero entonces pasó algo que les cambió la vida…

Josep Lluis Pérez les introduce el gusanillo

Nos encontramos de nuevo con este gran viticultor y enólogo valenciano afincado en el Priorat, que tantas veces ha sido clave para la re-dirección de un proyecto vinícola:

Corría el año 1997 cuando conocimos Josep Lluis Pérez Verdú de Mas Martinet (Priorat). Fue una influencia decisiva porque nos contagió de su filosofía, de su manera de mimar el viñedo y de su ilusión por elaborar grandes vinos, vinos de guarda donde los años fuesen una virtud.

Viticultura

Los trabajos de campo necesarios para que la uva sea de máxima calidad los realizan los hermanos de Pepa: podas cortas y en el momento apropiado, escarda, labranza, vendimia en verde cuando es necesario…

Tampoco me quiero olvidar de mi marido Pepe, que también está en el campo cuidando de las viñas.

Todas las tareas se llevan a cabo con el máximo respeto al entorno y siguiendo la normativa de la agricultura ecológica porque de hecho el viñedo está certificado en ecológico desde el año 2008. En el cultivo de la viña únicamente aplican abonos naturales orgánicos y como tratamientos preventivos sólo azufre y cobre.

Cuando nieva para nosotros es una bendición. Ese agua desinfecta, elimina plagas y funciona como reserva porque no se desperdicia ni una gota. Hubo unos años terribles de sequía, 2013, 2014 y 2015, que no llovió nada de nada y obligó a muchos viticultores a arrancar sus cepas. Menos mal que nosotros pudimos aguantar y todo cambió en el 2016 cuando entre otras cosas, nos cayó medio metro de nieve.

Creo que el viticultor es una figura que no está suficientemente reconocida, su trabajo no está valorado con justicia, al menos en la región de Murcia, y es un trabajo muy duro y muy necesario.

Variedades

Sus vinos tienen como base la monastrell pero han ido incorporando pequeñas parcelas de syrah, tempranillo, cabernet sauvignon y merlot.

En blancas sólo trabajan con macabeo de cepas de más de 30 años, siendo la única bodega de la zona que la elabora únicamente con levaduras indígenas.

Me siento identificada con la monastrell, pero con la monastrell del Valle del Aceniche, que tiene esa frescura y espontaneidad que comparto ¡pero también tiene nervio! También tengo predilección por la cabernet sauvignon en su cantidad justa, porque le aporta mucha longevidad a los vinos. Por ejemplo, nuestro maravilloso Partal 2006 está tan impresionante ahora mismo gracias ese porcentaje de cabernet sauvignon.

Vendimia y elaboración

La vendimia se lleva a cabo siempre manualmente en cajas de 20 kg, y es selectiva en el campo, es decir, mientras vendimian seleccionan los mejores racimos de cada cepa y el resto los descartan.

Para la vinificación utilizan únicamente levaduras autóctonas y gracias a la excelente labor realizada en el campo, apenas tienen que tocarla en bodega:

Uva fermentada y a la botella, nada más. Esta mínima intervención se traduce en la existencia de algunos sedimentos en las botellas porque no microfiltramos.

Los vinos

Pepa dirige los trabajos en la bodega para lo que cuenta con asesoramiento de un experto enólogo amigo ¿Su filosofía? Elaborar vinos de manera natural, con la mínima intervención, vinos sinceros, paisaje embotellado.

Sus vinos se dividen en tres líneas: Partal, 37 Barricas y Mabal:

  • La línea Partal es la más seria, vinos más finos y elegantes, como era mi padre, un señor ¡Al final todo queda en familia! (risas).
  • La línea Mabal son vinos más dinámicos, más frescos, como el macabeo, el monastrel y el rosado de merlot que acaba de salir al mercado.
  • El 37 Barricas es un vino más comercial, con menos tiempo en barrica.
Pepa Fernández al fondo explicando sus vinos durante una cata

Para Pepa, la añada 2006 del Partal es su vino más especial, yo personalmente lo conocí creo que 2 años después, por eso reencontrarme con él 11 más tarde y ver su magnífica evolución ha sido realmente emocionante.

Mas es importante detenernos un poco en el blanco de macabeo. Como dijimos anteriormente, son la única bodega de la zona que elabora esta variedad con levaduras indígenas y esto es un dato muy importante como os contará Pepa más adelante. Se trata de un proyecto muy reciente, de hace sólo dos años, al que han querido dar su toque particular.

Fermenta muy lentamente durante meses y meses -a su ritmo- en barricas grandes de roble francés, porque están en contra de que la madera se apodere de los aromas y de los sabores, quieren que lo que se vea sea la fruta. La primera añada fue la 2016 y se elaboró también en 2017. El 2018 está todavía en barrica.

Hay que tener en cuenta que la levadura de la macabeo es muy delicada y la fermentación se para durante el invierno por el frío. El proceso suele terminar durante el verano que es cuando se embotella aplicando los tratamientos mínimos indispensables. El resultado es un vino muy versátil, fresco y muy sorprendente, con estructura y muchos matices.

El presente y el futuro

¿Cómo ve Pepa el presente y el futuro de Finca La Balcona?

Hemos pasado por muy malos momentos, sobre todo a partir del 2008 con la crisis, sólo pudimos sobrevivir gracias a la exportación. Afortunadamente estamos volviendo a tener presencia en España, pero todavía nos queda camino por andar para llegar al consumidor final, para que el comensal de un restaurante pida con naturalidad un vino de Bullas, Jumilla o Yecla.

Enoturismo

El Enoturismo es una baza fundamental a jugar para conseguir este reconocimiento y la están jugando bien porque Finca La Balcona ha sido reconocido como uno de los 10 proyectos enoturísticos más importantes a nivel nacional por el prestigioso crítico del periódico ABC en febrero de este mismo año.

Fueron pioneros en realizar visitas al viñedo y acoger eventos, lo empezaron a hacer cuando a nadie ni siquiera le sonaba la palabra enoturismo, en el año 1999.

Nuestros visitantes son nacionales e internacionales, hemos llegado a recibir a aficionados desde Japón. Pero lo que más tristeza nos da es que no nos conozcan en casa, en Murcia. Admirando el verde del Valle del Aceniche nos han llegado a decir ¡¿pero esto es Murcia?!!!! Y sí, lo es, porque en Murcia en una hora de coche se pasa del paisaje casi desértico al verde más intenso.

Cenas en el viñedo a la luz de la luna llena

Las visitas al viñedo y bodega se realizan durante todo el año, sin embargo hay una actividad, la más querida por Pepa, que tan sólo realizan en las noches de luna llena de julio y agosto:

Es algo muy especial y difícil de explicar. Empezamos cuando todavía es de día y los asistentes van comprobando en su propia piel la inversión térmica que se produce cuando el sol empieza a ocultarse hasta que la luna se muestra en pleno apogeo. Además tenemos música en directo que aporta más magia si cabe al ambiente.

Si queréis visitarles es muy fácil, sólo tenéis que llamar al 34 968 652 891 o escribirles al visitas@bodegabalcona.com y si queréis un primer acercamiento a sus vinos, podéis empezar por estos dos catados por el equipo de VinObjetivo:

© Mara Funes Rivas – Junio 2019

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