La Recaja: el espíritu de Bodegas Valdemar vive en esta parcela

Una mirada al mar de viñas que componen las 275 Ha de viñedo en propiedad de Bodegas Valdemar, nos da una visión de la vasta diversidad y singularidad que reúnen las 9 parcelas que las concentran.

Así no es difícil de entender que elegir una de esas 9 parcelas como la que mejor reflejara los 130 años de historia que esta familia lleva trabajando la reina de sus variedades, la Tempranillo, fuera una decisión de calado y en absoluto sencilla.

Y la elegida fue La Recaja

La Recaja es una parcela de cepas retorcidas sobre suelos blancos calcáreos que destilan finura y equilibrio. Un equilibrio de contrastes perfectos.

El viñedo está localizado en una ladera de suave pendiente, sobre un suelo pobre, influido por un clima estival de grandes contrastes entre el día y la noche y un moderado estrés hídrico durante la maduración que proporcionan a este viñedo la impronta de la Rioja Alavesa más oriental:

Nuestra búsqueda nos ha llevado a esta parcela. Hay viñedos más viejos, plantados a mayor altura, con rendimientos menores, pero no son La Recaja

En el año 2016 conviertieron la parcela en vino: las claves

En la viña

En Bodegas Valdemar abogan por una viticultura de conservación, respetuosa con todos los componentes que forman parte del sistema vitícola biodiverso.

Este planteamiento nos lleva a enfocar el manejo de nuestros viñedos de forma similar al funcionamiento de los ecosistemas naturales, es decir, con la mínima de dependencia de insumos químicos, agua y energía.

La uva y su vendimia

Una cuidada selección de racimos durante la vendimia es la responsable de conferir la personalidad definitiva al fruto con el que se elaborará el vino La Recaja, fundamentalmente Tempranillo con un pequeño porcentaje de Viura.

El uso de la uva blanca Viura en un bajo porcentaje en maceración-fermentación junto al Tempranillo ha sido una práctica tradicional en Rioja Alavesa de toda la vida.

Técnica similar a la empleada en otras grandes zonas vitivinícolas del mundo como Chateauneuf du Pape – Hermitage: con Syrah y Viognier, o La Toscana: Sangiovese y Trebbiano

La parcela es vendimiada en varias pasadas, seleccionando las cepas de Tempranillo y Viura (localizada en la cabezada de la parcela) por cata y por observación de las plantas con mejor equilibrio canopia/racimos.

No todas las cepas ni todos los racimos son aptos para la elaboración de este vino.

En bodega: la elaboración

Las bayas se encuban en una tina de roble francés de grano fino de 3000 kilos de capacidad a una temperatura entre 11-12ºC. Conforme se llena esta tina se inertiza el espacio de cabeza con nitrógeno gas para evitar cualquier contacto de las uvas-mosto con el aire-oxígeno.

Una vez llena, se satura de nuevo con nitrógeno y se mantiene la temperatura de la pasta a 10-12ºC durante 4 días. Con esta maceración pre-fermentativa se buscan los siguientes objetivos:

  • Optimizar la extracción de compuestos colorantes (los antocianos se extraen más fácilmente en medio acuoso que cuando empieza a haber alcohol).
  • Optimizar la extracción de compuestos aromáticos. Muchos de los precursores de aromas varietales se encuentran localizados en las pieles, por lo que si alargamos el tiempo de contacto entre el líquido y los hollejos favoreceremos una mayor expresión aromática primaria del vino final.

El encubado se prolonga durante 3 semanas dentro de la tina de roble francés, periodo en el cual se realizan prácticas de delestage, remontados y bazuqueos en diferentes momentos de la fermentación, buscando adaptar la intensidad de la técnica de extracción a cada etapa.

La fermentación maloláctica la realiza en roble francés, madera también utilizada para la crianza de este vino durante 16 meses, en barrica bordelesa de 225 litros de grano muy fino.

50% de madera nueva y 50% de madera de un uso para equilibrar e integrar el aporte de la madera.

Fue embotellado el 25 de julio de 2018 sin clarificación previa al embotellado, por lo que ahora mismo, en diciembre de 2019, se encuentra un momento de consumo magnífico.

El vino La Recaja 2016

Podríamos utilizar una larga retahíla de hermosos adjetivos para describir la belleza de este vino, pero hemos pensado que catarlo y que vosotros lo vierais, sería la mejor manera de haceros llegar su espíritu, porque en este vino habita el espíritu de 5 generaciones de la misma familia:

Ana Martínez Bujanda: hemos creado un vino que resume 130 años de la familia en el sector y que viene del trabajo en los últimos años de análisis de suelo en las fincas y catalogación de las mejores parcelas

➡️La cata de La Recaja 2016 by Valdemar

VideoCata La Recaja 2016 by Valdemar

©Mara Funes Rivas – Diciembre 2019

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