Finca Alto Cantabria 2019: Vino de Viñedo Singular Certificado

La semana pasada tuvo lugar el lanzamiento de la nueva añada de este icónico vino de Bodegas Valdemar, un acontecimiento que esperan ansiosos sus consumidores devotos desde hace décadas, pues es un vino que se agota añada tras añada.

Pero este año 2020 el lanzamiento iba acompañado de la excelente noticia de haber sido certificado como Vino de Viñedo Singular, por lo que antes de pasar a hablaros de este soberbio vino blanco riojano, permitidme que os explique porqué esta certificación es tan importante.

¿Qué significa ser un Vino de Viñedo Singular?

El día 7 de junio de 2017 el Pleno del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja aprobaba la regulación que identificaría la procedencia de vinos de viñedos singulares, como respuesta al interés del mercado por obtener más información sobre la procedencia cuando el origen tiene lugar en un paraje concreto.

La nueva mención busca diferenciar de su entorno un viñedo concreto de un paraje y plantea unas exigencias acordes con la política de calidad y de autenticidad del Consejo Regulador (D.O.Ca. Rioja).

Requisitos

No es fácil ser catalogado como Vino de Viñedo singular:

Será preciso justificar técnicamente la delimitación natural del viñedo singular, que responderá a una titularidad prolongada en el tiempo, cuya edad debe superar los 35 años, y cuyos rendimientos serán más de un 20% inferiores a los autorizados para el conjunto de la D.O.

Será un viñedo equilibrado y de vigor limitado, para el que se exigirá vendimia manual y trazabilidad de la producción, con control previo, así como doble evaluación cualitativa (la calificación inicial y otra valoración previa a la salida al mercado), que en el último caso deberá ser excelente (más de 94 puntos sobre 100).

D.O. Ca. Rioja

Finca Alto Cantabria 2019: Por qué es un Vino de Viñedo Singular

Inmediatamente después de la publicación de esta novedosa y necesaria regulación, Ana y Jesús Martínez Bujanda, propietarios (5ª Generación) de Bodegas Valdemar se dieron cuenta de que una de sus fincas ubicadas en La Rioja reunía de largo todas las características para su certificación.

Su padre, Jesús, ya la tenía identificada, era Finca Alto Cantabria, un paraje con un terreno excepcional para la elaboración de vino blanco, por lo que no les cabía la menor duda de que el vino que de ella nace, iba a reunir todos los exigentes requisitos de esta categoría que premia la excelencia.

Y es que las exigencias del Consejo Regulador no diferían en absoluto con las de la propia familia ya que ésta ha sido siempre su manera de trabajar, con viñedo propio, buscando parcelas con personalidad que pudieran engendrar vinos que expresen una emoción:

Si hay un vino y viñedo singular es éste

Ana Martínez Bujanda

Unido a la familia desde hace décadas: la intuición del abuelo

Su ubicación ya de por sí es singular.

Situado en el límite con la Rioja Alta, en un alto con vistas espectaculares a Oyón, Logroño e incluso Navarra, pertenece a la familia desde hace décadas. Hasta allí se desplazaban para merendar y de paso disfrutar del bienestar que allí se respiraba, un bienestar del que ya disfrutaron la antigua civilización celtíbera pues se han encontrado restos de sus actividades en la finca y todo un yacimiento adyacente a la misma, reconocido como bien de interés cultural.

El abuelo pronto se dio cuenta del gran potencial que tenía este terreno, especialmente para las variedades blancas, gracias a la exposición solar que disfrutaba durante todo el día y al suelo, no muy profundo y con muy buen drenaje. Por todo ello se decidió a plantar viura en el año 1975, algo nada habitual en una época en la que prácticamente sólo se plantaba tempranillo.

Algunos lo llamarán intuición, nosotros lo llamamos la experiencia de años y años de trabajar y amar el campo como viticultor y elaborador de vino

Ana Martínez Bujanda

Nace el vino Finca Alto Cantabria

Jesús Martínez Bujanda, padre, que se había convertido en un obsesionado por el vino blanco en sus viajes por Burdeos y Alsacia, se empeña en crear un vino de estilo parecido pero con las características intrínsecas de La Rioja.

Se fija en la finca que plantara su padre, porque la viura que allí crecía era diferente a la de otras parcelas, en acidez, complejidad y estructura. Toma la decisión de elaborar:

El primer vino blanco fermentado en barrica de la Rioja: Finca Alto Cantabria 1989.

No obstante su innovación no se quedó aquí, sino que también aplicó las técnicas del battonage, desconocidas para una gran parte de los elaboradores riojanos.

Desde el primer momento, este vino innovador fue acogido con expectación y no decepcionó; como muestra un botón: el gran chef Pedro Subijana del emblemático restaurante Akelarre (3* Michelín) de San Sebastián, se quedó para su restaurante tres barricas de la primera añada.

Visto lo visto, no es de extrañar que la anterior añada lleve 8 meses agotada y que de la limitada producción de 11.552 botellas del 2019, ya esté adjudicado el 50% entre reservas y ventas ya realizadas ¡Y acaba de salir al mercado!

Así de orgulloso se muestra el padre de la criatura:

El cariño y fidelidad con la que repiten y esperan nuevas añadas muchos clientes te hace sentir feliz y satisfecho del trabajo y dedicación desarrollado a lo largo de 4 generaciones. Un gran legado y un reto para la 5ª generación que hoy dirige Bodegas Valdemar

Jesús Martínez Bujanda, padre

Y si después de haber leído hasta aquí os pensáis que es un vino caro, pues sinceramente, 13,25€/botella me parece un regalo.

Finca Alto Cantabria 2019

Viñedo Singular Certificado
  • 100% Viura plantada en 1975 en la Finca Alto Cantabria, situada en un altiplano de 11,5 hectáreas y con un desnivel circundante sobre el Río Ebro
  • Vendimia manual seleccionada en cajas y posterior equilibrado de temperatura en cámara frigorífica. Elaboración con mosto flor. Fermentación parcial en depósito de acero inoxidable y finalmente en barrica de roble francés
  • Batonnage semanal y crianza sobre lías durante 6 meses en barrica de roble francés.

Apreciación

El vino tiene un bonito color amarillo pajizo, con una gran limpieza que permite observar sus brillantes reflejos verdosos

En nariz destacan las delicadas notas florales que se ensamblan con las frutales dándonos notas cítricas de azahar, jazmín y lima, seguidas por la fruta blanca y de hueso (pera y albaricoque) sobre cremoso fondo de frutos secos

En boca tiene una entrada amplia, con tacto untuoso pero sin resultar pesado gracias a la frescura de su alta acidez, perfectamente integrada. Sabores cítricos, melosos y salinos completan un conjunto muy sabroso, vibrante y persistente

Más novedades de Bodegas Valdemar

Y antes de despedirnos un poquito de “spoiler” porque en Bodegas Valdemar no paran quietos ¡no saben!

Dentro de muy poquito llegarán a España los primeros vinos que han nacido al otro lado del Atlántico, los vástagos de Valdemar Estates, la primera bodega no norteamericana en establecerse en el estado de Washington (EE.UU)

Hay más vinos de viñedos singulares en camino… ¿La Gargantilla quizás?

Y pruebas de vinos nuevos, nuevas elaboraciones, nuevos retos…

Estad atentos que todo, os lo contaremos aquí, en VinObjetivo.

© Mara Funes Rivas – Noviembre 2020

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