Villa de Otero 2017: Vino de pueblo que marca terruño

  • Bodega: Aníbal de Otero
  • Origen: D.O. Bierzo
  • Variedad/es: 100% Mencía de viñas viejas
  • Crianza: De 3 a 6 meses de crianza en barricas semi-nuevas de roble francés y depósitos de acero de 3000 litros. Se embotelló el 23 de enero de 2019 sin tratamiento de clarificación o estabilización alguno
  • Graduación: 15º
  • Fecha de cata: Cata a ciegas llevada a cabo el 22/09/2021

Información de interés: Vino de villa de estilo libre, se elabora con cepas de mencía con una media de edad de 90 años vendimiadas a mano y que crecen en diferentes parcelas pero todas dentro del mismo pueblo, Otero


Apreciación: Etiqueta de diseño limpio que busca destacar el nombre del pueblo del que procede la uva y por lo tanto, el vino: Otero. Está claro el mensaje que quieren lanzar, estamos ante un Vino de Pueblo.

El vino tiene el color rojo picota, con incipiente evolución cromática, capa media-alta y lágrima densa.

En nariz se abre con fruta roja y negra fresca que con aireación se va haciendo más madura y más negra (casís o grosella negra). La temperatura y el oxígeno traen al primer plano notas salinas y de verduras maduras con un punto de grasa (olivas y berenjenas).

Agradece mucho el movimiento y lo expresa con aromas de soja aderezada con azúcar moreno y profundidad balsámica. Complejo y boscoso.

Destaca notablemente en boca, con mucho volumen y un tanino potente pero dulce, goloso, sin la dureza que en ocasiones se ve en la mencía.

Muy frutal, tiene un tacto fluido y sabor especiado. Es especialmente sabroso y vuelve a mostrar en boca su lado boscoso que marca un suelo, una tierra, unas cepas viejas.

La madera está muy bien integrada y aunque deja sensación cálida, la frescura de su acidez se siente especialmente en la garganta.

Valoración global y recomendación de consumo

El vino Villa de Otero 2017, aunque necesita tiempo para mostrar su personalidad agradece tu dedicación con su marcado carácter de pueblo. Es un vino equilibrado, intenso, especiado, representa su terruño, y tiene indudable potencial a futuro.

Especialmente recomendable para acompañar asados y mejor aún si han sido cocinados en horno de leña porque el aroma de las brasas va a potenciar sus cualidades. Un vino para comer o cenar con amigos y dejarnos una copa de sobremesa.

Un vino para compartir y disfrutar, un vino sincero que ahora que empieza a enfriar y los días se hacen más cortos, nos va a abrigar.

© Mara Funes Rivas – Octubre 2021


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