Crápula Wines: la Jumilla moderna

➡️ Jumilla hace 15 años era una región defenestrada por prácticamante todo el mundo excepto por 4 prescriptores algo locos. Pero se pusieron las pilas, se empezaron a hacer las cosas bien en el campo y ahora estamos considerados los segundos mejores vinos en cuanto RCP de todo el mundo

➡️ He encontrado parajes muy interesantes en distintas partes de Jumilla, especialmente en la zona norte. Viñedos a 800 metros de altitud en zonas de umbría que permite a la uva adquirir una mayor frescura y una acidez mucho más natural

➡️ El que quiera identificarse con mi filosofía y mis vinos es mi mercado objetivo, en Murcia, Alicante o Japón

➡️ Sigo trabajando con la misma ilusión, la misma pasión y un objetivo claro: vinos que me gusten a mí lo primero. ¿Cómo pretendo hacer llegar mis vinos a otros si a mí no me gustan?

Gabriel Martínez Valero tiene alrededor de 10 años cuando visitando la casa de campo de unos amigos de su padre, contempló por primera vez el paisaje del viñedo a punto de vendimiar, una imagen que se le quedó grabada desde entonces y que posiblemente fuera la semilla de la pasión que siente por su tierra Jumilla y los frutos que brinda la vid.

Nace en el año 1967 en Jumilla este gran defensor y embajador entusiasta de los vinos de su tierra, sin embargo no disfrutó de una tradición familiar vitivinícola, ya que la única relación que hubo en su familia con este mundo fue la de su padre, que aunque se inició laboralmente trabajando para bodegas, posteriormente abandonó el sector dirigiéndose a otros derroteros.

A Gabriel Martínez Valero se le conoce desde hace décadas por defender y proclamar la excelencia de los vinos de Jumilla como nadie lo había hecho antes, y lo hace porque él está convencido de que es uno de los mejores sitios del mundo para cultivar vid, por su climatología, con una variedad de microclimas muy curiosa que aportan matices a la uva, y por consiguiente, al vino, junto con un terreno muy peculiar que aporta una diferenciación muy interesante:

…Aquí los vinos tienen color, estructura, potencia y un aroma fantástico. Pero es que en boca tienen una plenitud fantástica que te permite jugar con más dulzor o menos. Son vinos extraordinarios.

Conozcamos a Gabriel a fondo y entenderemos Crápula Wines

El camino recorrido hasta llegar a Crápula Wines ha sido largo y de hecho su formación académica estuvo más ligada al área empresarial que a la agraria ¿Qué te lleva a estudiar Ciencias Económicas y Empresariales?

Cuando estás en la adolescencia no sabes qué estudiar, fíjate que podía haber sido futbolista porque llegué a destacar los suficiente como para que el Real Madrid quisiera hacerme una prueba, pero no fui.

Pensé en apuntarme a la Academia del Aire, pero unos amigos se metieron en (Ciencias) Económicas y como me lo recomendó un amigo de mis padres pues acabé allí, pero reconozco que no me gustó nada.

Gabriel termina trabajando en el sector bancario y es mientras está allí cuando casualmente uno de sus clientes decide fundar una bodega. La relación se estrecha y…

Me ofrece trabajar con él varias veces, hasta que finalmente un día, después de haber visto el plan de trabajo y la bodega, tomo la decisión de dejar el banco e incorporarme al proyecto, total tenía sólo 29 años y si me equivocaba tampoco iba a pasar nada.

La bodega no era otra que Casa de La Ermita

¿Y qué labores te encomiendan?

Al principio todos hacíamos de todo: embotellabas, repartías, salías al campo, distribuías… Empecé a montar redes de distribución y una estrategia de Dirección Comercial. Me acabaron haciendo socio y me nombraron Director Ejecutivo.

Bodega Casa de La Ermita adquiere en muy poco tiempo una reputación inédita para una bodega jumillana ¿Cómo lo conseguiste? ¿Cuáles fueron las claves?

Sinceramente, para que un proyecto vinícola salga o no, influyen varios factores: esfuerzo y muchísimo trabajo, ilusión y tarea ardua, el mundo del vino más todavía que en cualquier otro sector.

La suerte también tuvo su importancia. Jumilla empezó a despuntar a nivel internacional y a nivel nacional encontró entre los prescriptores mejor fama que en la gente de a pie, así que conseguimos que distribuidores de fuera y dentro se interesaran por el proyecto.

Y el boca a boca ya hizo el resto. Se empezó a hablar muy bien de los vinos, primero en Murcia y luego en Madrid, y desde Madrid se saltó a todo el país.

Y encima conseguís que Robert Parker os toque con su varita mágica

Robert Parker nos dió 90 puntos en el año 2000 ¡a un vino de Jumilla! También nos dieron un Baco de Oro. Así que distribuidores de todas partes de España nos empezaron a llamar.

Corta aventura en la Rioja que le hace reflexionar

Tomas un cambio radical de rumbo y llegas a Bodegas Baigorri en Rioja Alavesa ¿Qué me puedes contar de esa experiencia y de qué manera influye en la gestación de Crápula Wines?

Pues pasé dos años y medio en la dirección comercial y la gerencia, mano a mano con el propietario y su hijo. Y si algo he de destacar de ese periodo es la amistad que establezco con su enólogo, Simón Arina, quien me hace profundizar en la elaboración del vino y su crianza, y me enseña de verdad a catar bien.

Por primera vez tengo la sensación de que empiezo a saber de vino, tras muchos años de márketing, estrategia, presupuestos y posicionamiento del vino.

Pero volvemos de nuevo a Jumilla…

Me canso de viajar tanto así que cuando me sale un proyecto en Jumilla me vuelvo. El proyecto no salió bien pero no hay mal que por bien no venga

En su cabeza empieza a germinar la semilla que se convertiría en Crápula Wines

¿En qué momento y por qué surge por primera vez la idea de Crápula Wines?

En el año 2008 empiezo a sentirme harto de trabajar para todo el mundo, de aportar valor a proyectos ajenos. Pensé que era el momento, estaba seguro de que mis clientes me responderían y que además, conseguiría nuevos.

¿Cómo se te ocurrió el nombre? Porque hay que reconocer que es muy curioso y divertido

Pues todo viene de cuando un grupo de amigos creamos un grupo eno-gastronómico. Éramos 10 miembros que una vez al mes nos juntábamos para catar y maridar los vinos después. Yo estaba todavía en Baigorri.

Era un época en la que no estaba del todo bien, y esas reuniones me alegraban mucho, 4 o 5 horas comiendo y bebiendo, imagínate.

En una de esas ocasiones me pidieron que trajera 10 botellas en formato magnum, sin vestir, sin etiqueta. Total que en el postre, uno de los compañeros pidió que trajeran las botellas que ya habíamos catado y el sacó unas etiquetas preciosas que se llamaban Crápula.

¡Qué nombre más bonito! pensé. Cuánto poderío…

Así que de vuelta a Baigorri le dije a Simón: a mí me gusta Jumilla, me gustan sus vinos, así que te propongo un juego, un divertimento ¿Qué tal si entre tú y yo nos montamos un vino? Tú lo haces y yo lo vendo, o si no, para los amigos. El vino se va a llamar Crápula. Finalmente Simon me ayudó de forma esporádica, pero sus ideas y apoyo fueron esenciales.

Para mi Crápula simboliza una buena forma de vivir. Hay que aprovechar al máximo la vida, el tiempo, las buenas cosas que te trae y la compañía. Viviendo con intensidad, con la mejor gente posible y el mejor vino posible, los problemas se van diluyendo.

Concretamos: Localización del viñedo, suelos y climatología

He encontrado parajes muy interesantes en distintas partes de Jumilla, especialmente en la zona norte. Viñedos a 800 metros de altitud en zonas de umbría que permite a la uva adquirir una mayor frescura y una acidez mucho más natural.

Nos hemos centrado en las variedades monastrell y syrah porque creemos que son las que más óptimos resultados dan en esta zona. Las cepas tienen entre 10 y 40 años de edad. En total son 8 Ha en propiedad y 15 Ha en arriendo.

El trabajo de campo lo controla la misma persona que elabora el vino, el reputado enólogo Ramiro Carbajo, todo se hace bajo su supervisión.

Y aparte de Ramiro ¿cuentas con algún apoyo más?

Mi hermano me apoya en la logística y mi hijo Gabriel, que está estudiando enología, me está empezando a ayudar en todo

En Bodega

Dices que en Crápula Wines os esforzáis por crear vinos modernos, frutales, sensuales y elegantes, que mantengan la identidad, complejidad y personalidad del terroir jumillano…

¿Sabéis ya desde el momento de la vendimia qué uva va a cada vino?

No, eso es algo que decidimos según el compartamiento de la uva cada año y como va evolucionando el vino tras la fermentación.

¿Cuál fue vuestro primer vino?

Crápula BHR 2008. A día de hoy lo seguimos elaborando ¡Y vosotros lo habéis probado!

¿Cómo vinieron los demás?

Había que definir una estrategia comercial que estuviera en consonancia con lo que nos daba el viñedo. Creamos Crápula Soul que es una edición limitada de muy pocas botellas, y en contraposición el Crápula Gold con 5 meses de barrica, buscando una buena Relación Calidad-Precio.

Es una responsabilidad compartida entre mi hijo y yo, y Ramiro.

¿Cómo definiríais vuestra filosofía de elaboración?

Buscamos elaborar vinos sutiles, elegantes, con mucha frescura, algo de brío y muy bebibles aunque sin renunciar a la potencia y concentración de Jumilla.

¿Pensáis ampliar familia?

Le estoy dando vueltas a elaborar un vino de más alta gama pero de momento está solo en mi cabeza, aunque el viñedo ya lo tengo seleccionado, es un espectáculo de 70 años.

Sin un viñedo bueno no puedes hacer un vino top, pero ojo, precios factibles para que sean asequibles a la mayoría.

Presente y futuro

Si echas la vista atrás ¿cambiarias algo de la trayectoria de Crápula Wines?

Pues la verdad es que no. Es mi proyecto personal y estoy contentísimo de no trabajar para nadie a pesar de las buenas ofertas que tenía sobre la mesa.

He estado y sigo solo ante la adversidad, me ha ayudado muy poca gente. Pero cuando uno lucha, y lucha solo con el viento en contra, la recompensa es mucho mayor.

Aposté por Crápula y estoy contento y orgulloso.

¿Cuál es tu visión del futuro de Jumilla como comarca vitivinícola? ¿Qué crees que tiene todavía que aportar?

Jumilla hace 15 años era una región defenestrada por prácticamante todo el mundo excepto por 4 prescriptores algo locos. Pero se pusieron las pilas, se empezaron a hacer las cosas bien en el campo y ahora estamos considerados los segundos mejores vinos en cuanto RCP de todo el mundo.

No obstante todavía hay tarea para mejorar en viñedo y sobre todo en comercialización y márketing, seguimos muy detrás de otras denominaciones y países.

Dices que elaboráis vinos cosmopolitas, libres y genuinos. Ese concepto ¿está más enfocado al mercado nacional o al internacional o ambos?

El que quiera identificarse con mi filosofía y mis vinos es mi mercado objetivo, en Murcia, Alicante o Japón.

¿Cómo veis al consumidor nacional de vino en la actualidad? ¿Ha evolucionado desde que iniciaste tu carrera?

Pienso que sigue siendo bastante conservador, muy tradicional y eso nos penaliza porque mantiene un concepto antiguo de los vinos de Jumilla y es reticente a probarlos.

Desgraciadamente el consumo de vino en España ha caído de una manera estrepitosa, somos el penúltimo país de la Unión Europea en consumo del vino. Si bien es cierto que se van haciendo adelantos pero todavía son pasitos.

¿Y al consumidor internacional? Muchos elaboradores lo ven mucho más abierto

Es cierto, es mucho más abierto.

La mayoría del sector coincide en que atraer a la juventud es clave ¿Creéis que los jóvenes pueden desarrollar un interés genuino por el mundo del vino?

Depende de la edad de la que hablemos. Hay que esperar a que tengan 29 o más años pero en las mujeres sí que veo un ímpetu especial. No obstante sí que es cierto es que a partir de una cierta edad hay que aprovechar una dinámica, se busca pareja, una estabilización y es entonces, cuando se van incorporando.

¿Claves para vuestro futuro a corto y medio plazo?

Yo sinceramente veo un futuro prometedor. He sembrado mucho a pesar del COVID, no he dejado de trabajar, de seguir enviando muestras… Para después del verano las cosas pintan muy bien y en los próximos años veremos crecimiento y consolidación.

Soy una persona que empatiza, que sabe conectar ¡Conseguí que uno de los vinos de Casa de la Ermita llegara a la terna final de la boda del entonces Príncipe de Asturias!

Sigo trabajando con la misma ilusión, la misma pasión y un objetivo claro: vinos que me gusten a mí lo primero. ¿Cómo pretendo hacer llegar mis vinos a otros si a mí no me gustan? Quiero que mis vinos lleguen a todos los hogares del mundo mundial, teniendo en cuenta las limitaciones…

Gabriel Martínez Valero

©Mara Funes Rivas – Junio 2021


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