El secreto de Conde de los Andes

Está escondido en el corazón de Ollauri

Ollauri: su contexto histórico y geográfico

Ollauri es uno de los pueblos más bonitos y emblemáticos de la Rioja Alta.

Situado dentro de la comarca de Haro, a 5 km de ésta y casi en el linde con la provincia de Álava, en esta comarca se ha vivido la viticultura y la elaboración del vino desde épocas medievales, de hecho, de camino a nuestro destino paramos a conocer el Lagar Santurnia en el término municipal de Labastida, sobre el que se ha encontrado documentación de su uso entre los siglos IX y XIII, y de donde hay constancia de uso continuado hasta el siglo XVIII.

Aquí era común que los arrieros cargaran con la uva y atravesaran los puertos que separaban al viñedo de las grandes ciudades como Vitoria, Bilbao, Burgos e incluso Santander, para después regresar con pescado, con hierro o con lo que fuera que necesitaran en la comarca.

Callejeando por Ollauri llegamos a Conde de los Andes

Nos encontramos en pleno monte o cerro de Churrumendi, horadado completamente por “calaos” (túneles-cuevas subterráneos para la guarda del vino) porque cada casa del pueblo tiene bodega y calados subterráneos, aunque ninguno comparable a los que estábamos a punto de descubrir.

El conjunto histórico-arquitectónico de Conde de los Andes lo conforman tres edificios antiguos y una espectacular trama de calados, túneles y cuevas excavados bajo la tierra que en su día conformaran las antiguas Bodegas Paternina.

Los calaos forman la bodega subterránea más  antigua, extensa e impresionante de toda la D.O.Ca.  Rioja y, seguramente, de España.  

Se extienden a lo largo de 1,5 km lineales, tienen una profundidad de  50 metros y atesoran un bodeguero histórico (desde 1892) de 450.000 botellas de añadas antiguas

Después de varias décadas sin actividad vinícola, se integra en el año 2014 en el grupo Muriel Wines con sede en Elciego (Rioja Alavesa), y vuelve a ser utilizada para la elaboración de vino y su crianza, así como destino de enoturismo, para lo cual ha  pasado en los últimos años por una serie de actuaciones  de ampliación y rehabilitación que le han devuelto su  antiguo esplendor. 

Los famosos calaos de Conde de los Andes son un tesoro histórico de enorme valor patrimonial.  

Los “calaos”: una joya del mundo del vino 

La construcción de los calados se divide en 2 grandes épocas, una época que hunde sus raíces en la Edad Media, aunque no se sabe a ciencia cierta si del siglo XIII o XIV porque no hay registro, lo que sí se sabe es que en el siglo XV ya existían.

La segunda fase de los calados es más reciente, se cree que entre el siglo XVII o XVIII.

Excavados progresivamente a lo largo de los siglos, estos sinuosos pasadizos cavados en la roca arenisca típica de Rioja Alta, constituyen una combinación sorprendente entre el carácter icónico y  el sentido práctico: aún hoy se utilizan para conservar botellas de cosechas míticas: 1892, 1910, 1918, 1948, 1964, 1983…  

Son un monumento único en España

Historia de la bodega y sus calaos 

La familia Paternina

En una primera época, que el historiador José Luis Gómez Urdáñez ha dado en denominar “de los Mercaderes”, en La Rioja los principales negocios y fuente de riqueza eran la lana y el cereal. El cultivo de la uva era comunal y estaba gestionado mayoritariamente por la Iglesia perteneciendo esta zona al Monasterio de San Millán de la Cogolla.

La segunda época, conocida como “época de los Hidalgos”, está marcada por la compra de tierras por parte de los agricultores, se normaliza el cultivo de la vid que deja de ser controlado por la Iglesia y algunas familias de agricultores prosperan de tal manera que empiezan a comprar los títulos nobiliarios. Una de ellas es la familia Paternina que adquiere el título de Marqués de Terán.

Para ubicarnos en el momento de la historia baste un extracto de una carta que escribe el 7 de mayo de 1795 Gaspar Melchor de Jovellanos, tras haber efectuado una visita a la casa de Los Paternina, con motivo del desarrollo del llamado Camino de la Sociedad (actualmente N-232), en la que loa con gracia las cualidades de la esposa, describiéndola como: Linda, fina, modesta, lo mejor que vi de su sexo en este suelo…

Se tiene constancia de que en esa fecha la familia Paternina ya contaba con un patrimonio de 12 Ha y 238 empleados agrarios, buena parte de ellos procedentes de Galicia. La mayoría de aquellos trabajadores gallegos sabían trabajar la piedra, así que cuando no tenían labor en el campo o en otras faenas asignadas, los propietarios les mandaban a excavar calados. Se tardó más de 80 años en construir los de la familia Paternina.

Además de su valor patrimonial, los calaos también son muy relevantes para la historia del vino de Rioja:  demuestran que el vino ya gozaba de atención y  protección mucho antes del auge del Rioja moderno a  partir de 1850.  En 1705 se menciona en un documento administrativo la existencia de los calaos de Ollauri. Es de las pocas menciones que han llegado hasta el  presente sobre la elaboración ancestral de vino. 

Transición hacia el tiempo presente

En el año 1896, Federico Paternina funda la bodega moderna pero la elaboración de vino no se mantuvo allí durante mucho tiempo ya que en la década de los años 20 se decide trasladar los procesos de vinificación y envejecimiento en barricas, a la localidad de Haro.

Los calados se destinan entonces al cuidado y protección del botellero histórico y paralelamente se convierten en un importante atractivo del que presumir ante visitantes ilustres como el escritor español Joaquín Belda, autor increíblemente popular en las décadas de los 20 y los 30 que los visitó en pleno apogeo de su fama, en el año 1927, o el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien acompañado por el famoso torero Antonio Ordóñez en el año 1956 quedó tan fascinado por lo que vio, que no dudó en repetir la visita.

La tumultuosa segunda mitad del siglo XX

En la década de los 60 el empresario jerezano José Mª Ruiz Mateos adquiere la bodega de Ollauri, y es en esa época cuando se empieza a utilizar la marca Conde de los Andes, que es originaria de Jerez de la Frontera.

El desmantelamiento del grupo empresarial Rumasa ofrece la oportunidad a Marcos Eguizábal de Logroño, de hacerse con la propiedad de la bodega. Tres décadas más tarde, en 2014, la familia Murúa con Julián Murúa a la cabeza, adquiere la marca Conde de los Andes, todos los edificios incluyendo los calados y el botellero de añadas históricas.

El presente de la Bodega Conde de los Andes y su prometedor futuro

A partir del año 2015 Julián y Javier Murúa, padre e hijo, impulsan la revitalización de Conde de los Andes, poniendo en marcha un ambicioso proyecto de restauración y renovación que les ha permitido, en tan sólo 5 años, convertirse en referente a nivel mundial no sólo en el aspecto arquitectónico sino también en el enológico, recuperando la elaboración del vino en la bodega de Ollauri bajo la marca de calidad de Conde de los Andes.

Se instalaron depósitos de acero inoxidable destinados a la fermentación alcohólica y tinas de madera para la fermentación maloláctica, cuidando hasta el más mínimo detalle para conseguir una elaboración con todos los avances del siglo XXI dentro de este impresionante entorno histórico:

Es muy importante cuidar que el proceso de elaboración se lleve a cabo de una manera práctica y eficaz porque el consumidor no está dispuesto a pagar el sobrecoste que supondría la elaboración del vino tal y como se hacía hace 200 años.

Javier Murúa – Julio 2015

Es precisamente en ese año 2015 cuando se volvió a elaborar vino en la bodega de Ollauri y por ello nos pareció más que oportuno incluir esta emblemática añada en la cata a ciegas más importante del año para VinObjetivo, la del mes de diciembre.

Javier Murúa, luz entre tinieblas

Hasta aquí os hemos contado el origen de esta histórica bodega, pero no lo estaríamos haciendo si no estuviera disfrutando de un tangible presente y un más que prometedor futuro.

Pinchad en el enlace a continuación para descubrir la serenidad y la clarividencia con la que Javier Murúa enfrenta los desafíos que la incierta situación actual nos plantea a todos:

✍🏻 Entrevista con Javier Murúa de Conde de los Andes: claridad, visión y serenidad en momentos de zozobra

Los vinos Conde de los Andes

🥂 Conde de los Andes Blanco 2016

Muy atractivo aromáticamente e increíblemente fresco

🍷 Conde de los Andes Tinto 2015

Muy fino, despliega una excelente evolución en copa

©Mara Funes Rivas – Enero 2021

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